El Gen... esi
Todo empezó con un asombro: "¿PERO PARA QUÉ CORREN?"
Y se veía tanta satisfacción en los que cruzan metas, los que mejoran tiempos, los que aumentan su resistencia, los que hacen equipo, que no hubo más remedio que probar: ¡5 kilometritos, que no hay de menos!.
-Y, por si acaso, andando rápido; -y, si me animo y eso, me echo a correr; -bueno, va, ahora que hay cuesta abajo; -pero, ¿no era ésa la meta? - ¿y ésta tampoco vale? -arf, arf, la meta, por favor?
Fue extraño semejante declive físico. O más bien, sorprendente, el esplendor del resto de participantes: -¡pero, si yo soy... como estibadora portuaria, una levantapiedras!
Y empezó la pelea contra El Algo que falla.